domingo, 6 de mayo de 2018

Los mundos ilustrados de Pinocho

Puede que haya quienes no han leído la versión original de su historia. Tal vez algunos desconocen que fue capaz de lanzarle un martillo en la cabeza al pobre grillo parlante o que estuvo a punto de morir ahorcado. No obstante, difícilmente encontraremos a alguien que no reconozca a Pinocho, a alguien que no tenga una imagen suya entre sus recuerdos. El célebre muñeco de madera, de carácter indómito y travieso, ha trascendido con la impulsividad y la ingenuidad de sus acciones. Pinocho no es malo, es solo un personaje con muchas aristas, como las tenemos los seres humanos. Es alguien equivocado que sufre las consecuencias de sus desatinos y en el camino va aprendiendo a conocerse, a regularse… a vivir. Tal vez, de una manera u otra, todos nos podemos ver un poco reflejados en él.

Han transcurrido 135 años desde que Pinocho irrumpiera en el universo literario gracias al talento creador de Carlo Collodi. Durante este tiempo, lejos de perder vigencia o caer en el olvido, ha mantenido la vitalidad de todo clásico y ha sido recreado en ilustraciones, esculturas, películas, etc. A continuación, haremos un breve recorrido por el tiempo y por algunas de sus múltiples representaciones. 

1883: Enrico Mazzanti (Italia)
Son las primeras ilustraciones que acompañaron el clásico y que, sin duda, han sido un referente importante para muchas de las posteriores. 



1901: Carlo Chiostri (Italia)
Al igual que las ilustraciones de Mazzanti, estas también están trabajadas solo con línea, pero se diferencian por el trazo mucho más fino y preciso, que permite un mayor nivel de detalle. Por ejemplo, se aprecia mejor el vestuario floreado de Pinocho y el pelaje de los animales. Asimismo, los personajes adquieren mayor expresividad tanto en el rostro como en el lenguaje corporal.



1911: Attilio Mussino (Italia)
En las ilustraciones de Mussino, se destaca más el carácter juguetón del personaje y el uso dosificado del color permite focalizar la atención sobre las acciones de los personajes. A diferencia de sus predecesores, opta por humanizar a la zorra coja y al gato ciego, dotándolos de vestimenta y accesorios.



1929: Corrado Sarri (Italia)
Sarri llena de colorido la historia y profundiza en la caracterización de escenarios. Se hace más visible la textura de la madera en el cuerpo de Pinocho y resulta particular la vestimenta de estilo oriental con las que han sido ataviados la zorra y el gato. Además, la expresión de ambos da más indicios de su carácter malicioso.



1940: Milt Kahl (Estados Unidos)
En el diseño del personaje desarrollado para la adaptación cinematográfica de Walt Disney, se pierden algunas características importantes: parece más un niño que un muñeco de madera, su rostro revela más ingenuidad y docilidad, dejando de lado su rebeldía, viste con elegancia (corbata y guantes) a pesar de que su padre Geppetto es muy pobre y, según Collodi, lo viste con un traje de papel floreado y un sombrero de miga de pan.  



1946: Lois Lenski (Estados Unidos)
Lenski opta por colores cálidos y trazos redondeados de manera que obtiene una estética más infantilizada. En la ilustración seleccionada, llama la atención la postura firme e incluso desafiante que demuestra Pinocho ante el encuentro con los otros personajes. 



1964: Benito Jacovitti (Italia)
Jacovitti trabajó cuatro versiones de Pinocho explorando más el lado humorístico, pero sin perder la esencia del personaje. Con colores intensos, composiciones más cargadas y una gran expresividad en los rostros, este ilustrador apuesta por una reinterpretación en la que apela a la exageración intencional de algunas rasgos. Por ejemplo, el llanto de Pinocho, el tamaño de su nariz, el aspecto malicioso del gato y la zorra (que como en muchas ilustraciones es representada como un animal macho).




1964-1965: Raul Verdini (Italia)
Durante esos años, Gianni Rodari y Verdini publicaron una versión poética de Pinocho por entregas que iban apareciendo en el periódico infantil italiano Pioniere. En este significativo homenaje, llama la atención la fidelidad de las imágenes con el texto original y el hecho de no omitir las escenas que revelan el lado oscuro del personaje.



1988: Roberto Innocenti (Italia)
Con un estilo mucho más realista, Innocenti retoma el aspecto tradicional de Pinocho. En la ilustración seleccionada, es notoria la composición y la elección cromática de sus elementos. Sobre un escenario nevado, la zorra y el gato destacan por sus atuendos oscuros, tan oscuros como sus maliciosas intenciones, las cuales también contrastan con la ingenuidad y la blancura del traje de Pinocho. Al igual que en la ilustración de Mazzanti, ambos personajes aparecen como un obstáculo en el camino de Pinocho. 



1994: Antonio Saura (España)
El gran pintor español tardó cerca de 10 años en crear una nueva y original imagen para Pinocho. Para ello, partió de una nueva versión de la historia escrita por la destacada escritora austriaca Christine Nöstlinger. Con trazos irregulares e infantiles, y colores planos, Saura aportó una nueva estética para el personaje.   



2003: Sara Fanelli (Italia)
Haciendo uso de una técnica mixta, Fanelli da vida a cada uno de sus personajes con pequeños recortes de papel y crayolas. Con sus meticulosos collages, aportó una visión totalmente nueva de Pinocho.







2008: Lorenzo Mattotti (Italia)
Mattoti apuesta por las curvas, los colores intensos y las escenas con mayor profundidad. El atuendo del personaje enfatiza su carácter gracioso y travieso, mientras que su expresión corporal lo hace ver ingenuo e indefenso ante la aparición de la zorra y el gato. 



2010: Benjamin Lacombe (Francia)
Si bien Lacombe no ha ilustrado toda la historia, le rindió homenaje al célebre personaje en su libro pop-up Cuentos silenciosos. Él opta por enfatizar su naturaleza de muñeco de madera. 




2013: Manuela Adreani (Italia) 
En esta versión, se percibe la influencia de versiones anteriores en el atuendo del personaje. Resulta interesante que en ella, Pinocho se ve más como niño, incluso sus articulaciones angulosas han sido omitidas. Otro aspecto importante en la ilustración escogida, es que opta por un ángulo picado para reforzar lo indefenso que se encuentra Pinocho ante la presencia de la zorra y el gato, quienes se ven mucho más grandes que él. 



2016: Gabriel Pacheco (México)
El talentoso ilustrador mexicano escoge tonos opacos y aporta una nueva estética para el personaje, tal vez la versión con menos rasgos de persona. Esta vez Pinocho ya no lleva ropa y se nota más la textura de madera de su cuerpo, sus formas son geométricas y planas y sus ojos son dos agujeros en la madera. Por tanto, su expresividad recae en las cuidadas posturas que trabaja el ilustrador. 





Guillermo del Toro (México)
El conocido cineasta ha estado trabajando cerca de diez años en una versión animada de Pinocho que, según parece, aún no se estrenará por falta de presupuesto. Sin embargo, incluimos también su caracterización del personaje, ya que retoma su textura de madera y la extrema delgadez de las extremidades que quedó marcada en las primeras versiones.



Para cerrar esta publicación, invitamos a dos jóvenes ilustradoras a peruanas a recrear la imagen de este querido personaje. Cada una escogió un momento diferente de la historia para representarlo de manera libre y siguiendo su propia línea estética. En ambas se notan las variantes no estéticas, pero sí argumentales de la versión cinematográfica de Disney. 

2018: Fátima Ordinola (Perú)


2018: Almendra Tamariz (Perú)





Si quieres seguir leyendo...

Tal vez te interese leer los motivos por los que Alberto Thieroldt recomienda la lectura de Las aventuras de Pinocho cuando fue invitado en la sección Mis libros LIJeros recomendados


Si quieres seguir viendo...

Puedes buscar los portafolios de nuestras ilustradoras invitadas: Fátima Ordinola y Almendra Tamariz.


lunes, 23 de abril de 2018

Buscando libros LIJeros en La Independiente (Parte II)

Durante nuestro paso por La Independiente, feria de editoriales independientes del Perú, pudimos visitar numerosos stands y conversar con varios editores peruanos de diferentes regiones del país. A continuación, les compartimos la segunda parte de nuestro recorrido en busca de libros de interés para niños y jóvenes. No olviden que la feria termina el 29 de abril y que en la publicación anterior podrán encontrar referencia al trabajo de otros sellos editoriales presentes en este evento. 

Altazor (Lima)
Esta editorial nos llamó la atención por la calidad del acabado de sus libros. Entre su variada oferta nos parecieron interesantes dos libros para niños que abordan el tema de la diversidad: Tú mismo eres y La familia (S/20 cada uno), la novela juvenil No me gustan (S/30) y el libro de muñecas recortables con atuendos regionales Pasñita (S/20).




Caja Negra (Lima)
En este stand encontramos libros para niños desde S/15.



Rocinante (Huánuco)
En este stand encontramos una variada oferta de cuentos para niños y novelas para jóvenes desde S/ 17.



Trascender (Lima)
Este sello tiene libros desde S/ 10 y una promoción especial para su libro El 5 patapollo, que viene acompañado de bolso, llavero y gorra por S/ 25.



Emotape (Lima)
En este stand también encontramos libros para niños desde S/15.



Graph (Lima)
Un sello que apuesta por las ediciones bilingües (español-inglés) y los libros ilustrados desde S/ 35. Destacamos la colección Explora Perú, seis libros para primeros lectores que los invitan a descubrir animales de la costa, la sierra y la selva con los un formato lúdico que los hace adivinar qué animal es y luego destapar la ilustración. Cada libro cuesta S/10.





Horizonte (Lima)
Este sello también fue una grata sorpresa. Encontramos una estupenda promoción de 3 libros por S/ 30. Entre los que puedes escoger está un cuento de José María Arguedas hermosamente ilustrado con una estética muy andina. Una combinación perfecta.



Paracaídas (Lima)
Acá encontramos dos publicaciones para niños: El perro chimú que se enamoró de la luna y Dorita y el dragón, un cuento que aborda la diversidad sexual. Ambos libros están disponibles en dos formatos: tapa rústica (S/20) y tapa dura (S/30).



Pesopluma (Lima)
Esta editorial tiene publicaciones para público adulto, pero las ediciones facsimilares de los cuadernos de Luis Hernández pueden despertar el interés de los jóvenes por la poesía. Escritos a mano, a veces con plumones de colores o acompañados de dibujos del propio autor, les pueden descubrir que la poesía nace de lo cotidiano y que no es una práctica tan distante de lo que ellos hacen. Las tres ediciones disponibles son Surviver (S/55), El sol lila (S/ 79) y El estanque moteado (S/ 79).



Killa (Áncash)
En este stand encontramos libros para niños y jóvenes desde S/ 7 entre los que destacan los de mitos y leyendas de la región. También nos pareció interesante el libro Nuqantsikpam, que incluye poemas y cuentos en español y en quechua.



Prometeo desencadenado (Chiclayo)
Acá encontramos dos libros de mitos y leyendas de Cañaris (S/ 10 cada uno) y la antología Un sueño hecho cuento (S/ 30).



Cátedra Vallejo (Lima)
Esta editorial cuenta con un amplio catálogo para niños y jóvenes con precios desde S/ 20. Principalmente sus publicaciones son sobre autores clásicos de la literatura peruana y latinoamericana.




Tras este largo recorrido por la feria, felicitamos esta iniciativa del Estado, ya que permite apreciar la vitalidad del sector editorial peruano, tan diverso como nuestro país. La Independiente es, ante todo, un punto de encuentro y diálogo donde convergen diferentes modos de concebir el libro y la literatura, así como distintas formas de aproximarse a ellos. Es también una gran suma de esfuerzos a veces solitarios que, gracias a la EIP y a la feria, se integran en busca de objetivos comunes y logran un impacto mayor haciéndose más visibles ante el mercado. 


Buscando libros LIJeros en La Independiente (Parte I)

Hace unos días se inauguró La Independiente, feria organizada por segundo año consecutivo por el Ministerio de Cultura con el apoyo de Editoriales Independientes del Perú (EIP). Este importante evento busca promocionar la labor de las editoriales independientes peruanas, visibilizar el trabajo de autores y artistas de nuestro país, así como promover la bibliodiversidad. Gracias a ello, hasta el 29 de abril podremos encontrar en la sala Kuélap del Ministerio de Cultura, de 3 a 9 p.m., la variada oferta editorial de 40 sellos de diferentes regiones de nuestro país.

Pensando en ustedes, nuestros lectores, visitamos la feria en busca de libros LIJeros y quedamos gratamente sorprendidos por la variedad de la oferta editorial y el cuidado de muchas de las ediciones. A continuación, les compartimos nuestros hallazgos, todos con precios especiales por feria. 

  
Sala de lectura para niños
Al llegar a la feria, fue lo primero que nos llamó la atención. Hay un espacio especialmente habilitado para que los niños tomen libros prestados y los lean ahí mismo. Si bien la colección disponible era pequeña y la selección podría ser mucho mejor, fue un gusto encontrar en ella algunos libros de Elmer, el célebre elefantito de colores creado por el genial David McKee. Se valora la iniciativa como una forma de hacer partícipes a los niños de este tipo de eventos.





Aletheya (Arequipa)
Es el sello que editó Taca-taca, el libro de Yero Chuquicaña que ganó la categoría de literatura infantil y juvenil del Premio Nacional de Literatura 2017. Este libro estará disponible desde el martes a S/ 20. En este stand, encontramos otra obra del mismo autor: Falsos cuentos; relatos de la región (La serpiente poronchil) y ediciones pequeñas de obras como El Principito o Cuentos malévolos de Clemente Palma. Los precios van desde los S/ 5.



El Nocedal (Lima)
Tienen una oferta variada para niños. Sin duda, destaca la producción poética de Arturo Corcuera, cuyos libros infantiles se venden con una promoción especial de 3 x S/30 y su poemario Parajuegos está disponible a S/ 15. Esta editorial también cuenta con libros de las conocidas Hermanas Paz desde S/ 15.



Polifonía (Lima)
Indiscutiblemente, nuestro sello más exitoso en la producción de libro álbum. En el stand, encontramos a los reconocidos Desayuno (S/ 49) y La pequeña niña (S/ 45). También destacamos la nueva edición de En forma de palabras (S/ 45), un futuro clásico del álbum peruano; los libros para primeros lectores de Cocoretto (S/29 cada uno) y los libros-disco de Juanito (el primero a S/ 52 y el segundo a S/ 59). Además, pueden encontrar libros de Pequeño Editor y Amanuta desde S/ 19.







Pictorama (Lima)
Sello especializado en novela gráfica. Probablemente sea uno de los que más pueda interesar a los jóvenes lectores por el impacto visual de este tipo de publicaciones. Entre sus publicaciones, nos parecieron interesantes Estética unisex de Rodrigo La Hoz (S/ 30) y Multitudes de Eduardo Yaguas (S/ 20). También pueden encontrar novela gráficas en inglés para niños y jóvenes desde S/ 20.





Rey de Bastos (Cusco)
En este stand nos detuvimos buen rato porque un libro captó nuestra atención: Lurucha (S/ 40), un libro ilustrado sin texto, formato poco desarrollado en nuestra producción editorial. Para niños también pueden encontrar Chiqui lorito en español y en quechua. Para maestros, Niños del bosque es una propuesta que seguramente les interesará por incluir 38 relatos escritos e ilustrados por niños como resultado de un proyecto educativo.



Hipocampo (Lima)
Si bien este sello se enfoca en otro tipo de libros, dos propuestas nos parecieron valiosas por su temática y estética amazónica: Sol y Luna, y El pequeño bestiario amazónico, de Rafo Díaz. Ojalá continúen con esta línea de publicaciones.



Stand de varias editoriales
Encontramos un stand que se ha habilitado para que algunas editoriales que no alcanzaron la convocatoria puedan ofrecer sus libros. Acá recomendamos buscar los dos libros del indispensable Cholito, de Óscar Colchado (S/ 15 y S/ 20), así como los dos últimos libros de Fito Espinosa (S/ 89 y S/90). 







Trazos (San Martín)
En este stand encontramos relatos amazónicos en ediciones muy económicas (S/ 3) y con ofertas que nos animarán a llevar más de uno (2 por S/5 y 5 por S/10). Ya sabemos que niños, jóvenes y adultos disfrutamos de la tradición oral de nuestros pueblos, así que pueden ser una buena opción de lectura. Toda su producción es de autores e ilustradores amazónicos.



Estación La Cultura (Lima)
Una editorial que debemos seguir de cerca. Su sello infantil LUDO nos ha sorprendido gratamente por su valiente apuesta de publicar libros álbum. La carpeta vacía de Jorge Eslava y Andrea Lértora (S/ 36) y La casa oscura, también de Eslava e ilustrado por Carmen García, (S/ 36) son dos libros que recomendamos mucho.



Y eso no fue todo, visitamos otros stands sobre los cuales les comentaremos en la siguiente publicación. 

lunes, 5 de marzo de 2018

Entrevista a Anna Lavatelli


«La LIJ vino a buscarme un día en que

estaba aburrida en casa».



Foto: Marina Caccia

Con una vasta trayectoria literaria y una intensa labor de promoción de la lectura, Anna Lavatelli es un referente indispensable en el mundo de la literatura infantil y juvenil. Bajo el influjo de autores como García Márquez y Gianni Rodari, sus personajes se mueven con naturalidad entre lo cotidiano y lo fantástico: niños que nacen con una hermosa cola verde a la que le dan múltiples usos cuando aprenden a caminar o le temen a la oscuridad, una niña que es capaz de oler la maldad de un hombre que quiere arrebatarle la casa a su familia, una señora tan gorda que no puede salir de su departamento y debe luchar contra la soledad hasta que alguien le regala una alfombra mágica que la hará sentirse ligera como una pluma. Anna nos revela, a través de sus historias, que los mejores argumentos tal vez están más cerca de nosotros de lo que pudiésemos pensar y, valiéndose de la imaginación, los hace volar hacia desenlaces insospechados, hacia la esperanza. 

Si bien Anna nació en Italia y vive ahí, frecuentemente visita nuestro país, que también es muy suyo desde hace muchos años, cuando conoció a su esposo peruano e inició una hermosa historia de afectos y libros con el Perú. Con motivo de su última visita, compartimos una amena charla con ella y descubrimos algunas de las claves que subyacen a su consagrada trayectoria: amor por la lectura, pasión por la escritura, compromiso, respeto absoluto por el público infantil, preocupación por la literatura como forma estética, búsqueda de originalidad y exploración constante de nuevas formas de narrar. ¿Quién dijo que escribir para niños es fácil?

Llevas más de 30 años como autora de LIJ. ¿Por qué escogiste escribir para niños?
Fue más bien la LIJ que vino a buscarme, un día en que estaba aburrida en casa. Recuerdo que me senté en la mesa, con un vacío adentro. Me puse a escribir y me salió un cuento para niños. No era gran cosa, el cuento en sí, pero fue un lindo pasatiempo y quise repetir la experiencia, una y otra vez. Poco a poco, mi pasatiempo se transformó en una verdadera pasión. Allí entendí que escribir para los niños y los jóvenes era comprometerse con un trabajo de responsabilidad; y visitar su mundo, sus perspectivas y sus vivencias, un reto encantador.

En tu opinión, ¿qué función cumple el autor de LIJ en la sociedad?
El escritor de LIJ es la persona que cumple con la hermosa y desafiante tarea de hacer que los chicos se enamoren de la lectura, haciendo que descubran la poderosa fuerza emocional y la belleza creativa de las palabras, así como la posibilidad de acercarnos con capacidad crítica a nuestro entorno social.

¿Qué tipo de historias buscas ofrecerles a tus lectores?
Sobre lo que más me provoca escribir ―y lo que más me divierte también― son los pormenores y los acontecimientos que pasan en la vida real. Los pequeños eventos cotidianos pueden esconder valores universales y adquirir una gran resonancia, si logramos investigar lo que hay por detrás, reconstruir ―a través de la imaginación― el ambiente y las situaciones en que ocurrió. El uso de la ficción, en estos casos, es una forma de investigación donde la verosimilitud termina siendo más verdadera que la verdad misma, o sea más transparente e inteligible para los jóvenes lectores. Eso me encanta.

Como buena seguidora de Rodari, la fantasía juega un papel importante en tus historias, a pesar de que estas también parten de lo cotidiano y lo real. ¿Qué papel consideras que cumple la fantasía en la LIJ?
Creo que hoy en día tenemos que darle un significado nuevo a la fantasía. En su Gramática de la fantasía, Rodari nos enseñó a jugar con las palabras, sacando de ellas ideas para escribir cuentos y (sobre todo) para hacer hipótesis y pensar que lo imposible tal vez es solamente lo que no se ha intentado todavía. Este «juego» creativo valió como una muestra de potencialidades, pero seguir repitiéndolo de la misma manera sería anular su fuerza original. La fantasía ahora es, para mí, la capacidad de explorar los lugares de lo que es posible, mezclando lo que pasa a diario con lo inusual y lo inesperado, con lo que nos gustaría que cambiara, aunque parezca difícil lograrlo. La hipótesis literaria es el terreno donde trabajo con mi imaginación.

Antes has declarado que naciste en un pueblo rural y tus primeros años de vida estuvieron alejados de los avances tecnológicos de la actualidad. ¿Qué tanto influye en tu escritura haber vivido estas dos épocas tan diferentes entre sí?
Es cierto, soy una inmigrante digital, que no tiene una ciudadanía bien asentada dentro de este nuevo mundo. El cambio más importante que puedo registrar en mi escritura ha sido una modificación del estilo: párrafos más cortos, diálogos más rápidos, brevedad en las descripciones y uso moderado de adverbios y adjetivos. Quiero precisar que no ha sido una mera simplificación del texto, todo lo contrario. He trabajado y sigo trabajando en un estilo sobrio, denso, preciso y profundo, donde las palabras tengan más sentido. La comunicación en las redes es casi siempre banal, confusa, necia y repetitiva; entonces un autor tiene que salvar las palabras de su posible pérdida de sentido.

Desde que empezaste a publicar, ¿has notado alguna evolución en el público infantil?
Muchos son los cambios en las nuevas generaciones, debido a un contexto que empuja y acelera la transformación del sistema de vida. Pero, por dentro, el proceso psicológico del crecimiento de la persona, en términos de afectividad y formación del carácter, no me parece muy cambiado. En el proceso formativo de un joven, quedan las inquietudes de siempre, las mismas grandes preguntas que no tienen respuesta.

Desde tu experiencia, ¿en dónde radica la complejidad de escribir para niños?
En lo personal, considero que esa complejidad radica en la dificultad de descubrir lo que más impulsa a un chico a seguir leyendo el libro que tiene en sus manos; qué es lo que espera encontrar más allá del cuento en sí. Y, además, de qué manera puedo yo acercarme a mi lector, captar su atención sin renunciar a la calidad literaria del texto, sin dejar de ser auténtica en lo que escribo.

Agradecemos a Anna Lavatelli por su interés en conocer iniciativas relacionadas con la promoción de la lectura sean ya consagradas o en proceso de desarrollo, como es nuestro caso. Valoramos mucho sus consejos y sus palabras de aliento para este blog.

Lo que debes saber sí o sí
Para conocer más sobre la trayectoria de Anna y sus libros, puedes visitar su web desde aquí.  

Si quieres seguir leyendo
Te recomendamos los siguientes libros de Anna:
La cola verde (Norma)
 

Huesos de dinosaurio (SM)
 

El cañon Boom (Santillana)
 

Ligera como una pluma (Norma)


¿Dónde encontrar sus libros?

La cola verde (Norma)
Disponible a S/ 24.00 en Crisol y Communitas.

Huesos de dinosaurio (SM)
Disponible a S/ 32.00 en los puntos de venta de plan lector de SM. Pueden consultar aquí.

El cañon Boom (Santillana)
Disponible a S/ 32.00 en los puntos de venta de Santillana. Pueden consultar aquí.

Ligera como una pluma (Norma)
Disponible a S/ 28.00 en Crisol y Communitas.




miércoles, 21 de febrero de 2018

Mis libros LIJeros recomendados

Por Papá Crónico

El pato y la muerte, de Wolf Erlbruch
La muerte siempre me pareció un concepto complejo y aún más cuando pensaba en cómo definirle a mi hija esa idea que nos remite directamente a la tristeza. Un día de suerte, encontré la portada maravillosa en la que un pato miraba al cielo. Era una imagen simple, metafórica, y el libro confirmaría lo que vi en él sin haberlo abierto. El pato y la muerte es la historia de un animal a quien sigue de cerca la muerte, un extraño que, sin embargo, ha llegado hasta allí y ahora observa pacíficamente lo que hace. El pato, sin duda, ha sido feliz, y así lo muestra, orgulloso. De a pocos, la muerte y el animal se hacen amigos, o algo así. El tiempo, no obstante, hace lo suyo, y pronto el pato se irá sintiendo cada vez más cansado y reconocerá en las cosas que ve algo que quizá no vuelva a presenciar más. Es una especie de adiós, síntoma de que es momento de partir. Y la muerte, amiga, está allí, a su lado, abrazándolo, calentando su cuerpo. Observándolo mientras se aleja, fluyendo sobre un río. Porque así es la vida.

El libro lo tengo reservado para cuando, libremente, mi hija me pregunte acerca de la muerte. Es lo bueno de los libros: son herramientas que, a través de la imaginación, nos permiten hablar de ciertas cosas difíciles.



Los tres osos, de Anthony Browne
Esta versión del cuento clásico me gusta porque me permite contar la historia desde dos puntos de vista: el de la pequeña que se pierde y llega a casa de los tres osos; y el del pequeño oso, que encuentra, maravillado, a una niña que ha causado un alboroto en su casa.

Es un relato, genialmente ilustrado por Anthony Browne, que nos sitúa en la vida de dos modernas familias humanizadas: papá oso, mamá oso y 'Catalina' Oso (así llamaba yo al pequeño, para hacer que mi hija sienta que es parte de la historia), que salen a dar un paseo y al volver a su hogar, encuentran una silla rota, un plato de comida vacío y a una niña durmiendo una siesta. Por el otro, la pequeña, curiosa como toda pequeña, invade un espacio extraño y luego se apodera de él. Clásico pero cómico, este cuento lo disfruto con mi hija y me permite incluso mostrarle lo divertido que es, dentro de todo, romper un poco el molde y hacer lo que uno quiere. Claro, con las consecuencias que ello trae.



Willy y Hugo, de Anthony Browne
Willy se siente solo. Es un pequeño y particular monito que quiere tener amigos, pero ellos no están para él. Todos se burlan de su forma de vestir. Hasta que, en un accidente, conoce a Hugo. Hugo es distinto a Willy: es enorme, pero a pesar de las notorias diferencias, ambos terminan haciéndose amigos. Hugo puede hacer cosas que Willy no, y viceversa. Me gustan las historias sencillas y con un mensaje claro y creo que es lo más útil en los libros infantiles. Y este libro, además, consigue que el mensaje cale en cualquiera: y es porque siempre tendremos un amigo, siempre hay alguien que nos entiende, que conecta con nosotros, incluso cuando parece no tener nada parecido a mí. A los 3 años, mi hija se pasó todo el año hablando de sus amigos y amigas, y a veces incluso llegaba a casa triste por no tener ninguno cuando el día anterior tenía muchos. Pues bien, este libro nos permite explicar el valor de encontrarlos.




Sobre Papá Crónico

Papá de Catalina, periodista, lector y bloguero. Papá Crónico es un proyecto personal con el que busca compartir su experiencia como padre primerizo: las emociones, las dudas, los temores, los aprendizajes… En su página, además tiene una sección dedicada a las lecturas que comparte con su hija: Pequeñas Letras, donde comparte videoreseñas sobre libros cuidadosamente seleccionados.



Si quieren seguirlo…


¿Dónde encontrar sus recomendaciones?
El pato y la muerte (Bárbara Fiore Editora)
Disponible entre S/ 71 y S/85 en Íbero Librerías, Librería Sur y en Cuarto de Juegos (https://cuartodejuegos.net)

Los tres osos (Fondo de Cultura Económica)
De momento, se encuentra agotado en las librerías del FCE en Perú.

Willy y Hugo (Fondo de Cultura Económica)
De momento, se encuentra agotado en las librerías del FCE en Perú.


Todos los libros recomendados por Papá Crónico también están disponibles para lectura libre en la Sala de Lectura Infantil Cota Carvallo, en la Casa de la Literatura Peruana.

Horario de atención:
Martes a viernes de 10:00 a.m. a 5:00 p.m.
Sábados y domingos de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.



sábado, 17 de febrero de 2018

¿Alguien dijo libro álbum?

Aproximación a sus características a través del análisis de Los días raros


El álbum es la única contribución que la literatura infantil ha hecho
 a la literatura, los demás géneros han sido
puramente imitativos.
Peter Hunt



Si bien el libro álbum en nuestro país está presente desde hace varios años como objeto de culto y deleite para los especialistas en literatura infantil y juvenil, incluso con producción local; su concepto sigue resultando confuso para el público no especializado y su lectura todavía no es masiva en las escuelas, como sí ocurre en otros países donde se le considera un aliado fundamental para la formación de lectores. No obstante, en los últimos años, el término ha estado cada vez más presente en talleres, seminarios o conferencias y el interés va aumentando notoriamente gracias al reconocimiento de algunos libros álbum peruanos como Desayuno (Catálogo The White Ravens 2014), ¡Más te vale, mastodonte! (Premio A la Orilla del Viento 2013) y La pequeña niña (Lista de Honor IBBY 2018), o al trabajo de sellos editoriales especializados como Polifonía Editora y el reciente Ludo. Entonces… ¿qué hace diferentes a esos libros de los que tanto se habla? ¿Qué es un libro álbum?

Dada su evolución constante y los muchos caminos de realización que ofrece el libro álbum, es difícil encontrar una definición que los abarque todos. Por ello, tomando como base estudios como los de Nodelman (1988), Durán (1999), Van der Lindenn (2006) o Bosch (2007), podemos concluir que su esencia radica en la función expresiva que tienen las imágenes, las cuales no se limitan a cumplir un rol decorativo y subordinado al texto (como suele verse en el libro ilustrado tradicional), sino que toman vuelo propio e interactúan con la palabra para ampliarla, complementarla o, incluso, contradecirla.

Por ejemplo, en Los días raros (Premio A la Orilla del Viento 2014), de María Fernanda Heredia y Roger Ycaza, el texto no nos narra una historia; por el contrario, toma vuelos poéticos para hablarnos, desde una voz en primera persona, de lo que llama «los días raros», aquellos en los que no logramos sonreír, en los que la tristeza nos embarga y el mundo parece distinto visto a través de su cristal. Por su lado, la ilustración le otorga identidad a la voz poética y a través de la sucesión de las imágenes —de la narrativa visual— descubrimos la causa de su tristeza: pronto va a mudarse y esto supone su separación de una persona muy querida por él, tal vez su padre o su abuelo. Encontramos, pues, que en este libro no podríamos omitir las ilustraciones porque estaríamos perdiendo claves imprescindibles para comprender la historia. Sin ellas, la comprensión del texto tomaría caminos muy diferentes. Así pues, veamos cómo se complementan texto e imagen en las siguientes páginas:


©Roger Ycaza ©FCE


En esta doble página, el texto se refiere a la tristeza de los días raros que parece manifestarse incluso en la taza de chocolate sin espuma de bienvenida. La imagen nos muestra al niño cabizbajo, lo notamos no solo por lo que dice, sino también por su cabeza gacha y la expresión de su rostro sin sonrisa. En el lado izquierdo, observamos las cajas que desde el inicio nos revelan la próxima mudanza. Por la ranura inferior de la puerta se esparce un líquido azul, tal vez la tristeza que lo invade, que invade el ambiente.

Como se puede apreciar, la imagen es indispensable para leer un libro álbum. Por ello, también nos toca observar e interpretar los detalles que la componen, porque ninguna elección suele ser casual cuando estamos ante un buen libro álbum. Por ejemplo, notamos que en los espacios predominan los tonos neutros y opacos, los cuales contribuyen a la construcción de la atmósfera triste que es sugerida por el texto. Sobre estos tonos, destacan notoriamente el blanco de la piel del niño y el rojo de su cabello, de manera que focalizamos fácilmente la atención en el protagonista y en sus expresiones. No es casual tampoco que un pajarito que ronda algunas páginas y acompaña ciertas acciones del niño, comparta los mismos colores con él: cuerpo azul y pico rojo, y que también estos sean los colores de las pocas hojas que penden de las ramas que se aprecian en la tapa y en la contratapa.

Así como la elección de colores es fundamental en este libro álbum, lo mismo ocurre con el encuadre de las imágenes, el punto de vista que nos muestra al niño en diferentes planos, pero no lo rostros de los adultos. Tanto el texto como la imagen coinciden en que están focalizados en el sentir del niño, en su mundo interior. Por ejemplo, en la escena de la despedida, vemos un primer plano del rostro compungido del niño que está abrazado a su ser querido, a quien se ve parcialmente. Esta escena no está acompañada de texto, lo cual nos permite apreciar otra de las posibilidades del libro álbum: que la imagen narre por sí misma. En este caso, en la despedida, una parte fundamental para la narración visual, se opta por acompañar las ilustraciones con el silencio. Quizás no haya palabras precisas o suficientes para expresar el dolor de la separación, para explicar lo difícil de aquel momento.


©Roger Ycaza ©FCE


©Roger Ycaza ©FCE


En la secuencia observada, notamos otra característica del libro álbum: las brechas de interpretación que surgen al pasar la página, ese espacio de lo que no se dice ni se muestra, pero que queda a construcción del lector como algo tácito, sobreentendido. Tal como se aprecia, primero vemos al niño abrazando a su ser querido. En la siguiente imagen, ya se aleja de la casa y se despide con la mano de su familiar que lo observa desde la puerta. El tiempo que tomamos en pasar de una página a otra abre la posibilidad de que ciertos hechos transcurran en la historia sin que queden registrados ante nuestros ojos. Otras brechas que quedan abiertas a construcción del lector son la identidad de este ser querido o los posibles motivos del alejamiento.

Otro elemento importante a considerar es la composición de la imagen; es decir, cómo se ubican sus elementos en la doble página. Por ejemplo, en las siguientes imágenes vemos que el cambio en la posición del niño nos transmite la idea de que ha avanzado en su recorrido, la sensación de desplazamiento.


©Roger Ycaza ©FCE


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Por último, en el libro álbum se aprovecha al máximo el soporte del libro, tanto sus elementos paratextuales (tapa, contratapa, portada, hoja de créditos, guardas, tipografía, etc.) como otros relacionados con su dimensión de objeto y las posibilidades que ofrece como tal. En este caso, podemos apreciar ramas secas con muy pocas hojas en las guardas iniciales, las cuales dan indicios de la atmósfera triste que predominará en la historia. En contraste, las guardas finales muestran ramas donde han brotado más hojas y en la contratapa, muchas más. Estos detalles coinciden con el tono esperanzador de la frase con la que concluye el texto: «Quizás mañana, cuando despierte, encuentre de nuevo mi sonrisa y hayan florecido los girasoles». Poco a poco los días raros irán pasando y la alegría volverá a brotar en su interior, como las hojas en los árboles.


Sin duda, Los días raros es un libro álbum que ofrece muchos detalles más para analizar y comentar, pero nuestro objetivo era brindar un breve recorrido por algunas de las características más notorias que podemos observar en este tipo de libros. Cabe destacar que no siempre apreciaremos todas las mencionadas y de que el libro álbum abre también muchas otras posibilidades de realización. No hemos querido dar una definición rígida, porque el libro álbum ha sido y sigue siendo un terreno propicio para la experimentación creativa, por lo que sigue estando en proceso de redefinición según los nuevos caminos que va mostrando. Por ello, la investigadora venezolana María Cecilia Silva-Díaz se refiere al libro álbum como «un camaleón a la espera de ser definido». Dediquémonos a observar la belleza de ese camaleón y sus casi infinitas posibilidades de cambio.


Lo que debes saber sí o sí
Roger Ycaza es un destacado ilustrador ecuatoriano que ha recibido importantes distinciones como el Premio A la Orilla del Viento, Mención de Honor en Iberoamérica Ilustra 2014 y el Premio Nacional de Ilustración Darío Guevara Mayorga (2011, 2014). 

María Fernanda Heredia es una de las autoras de LIJ más exitosas de Latinoamérica. Ha ganado cinco veces el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Darío Guevara Mayorga, el Premio Norma-Fundalectura 2003 y el Premio A la Orilla del Viento 2014.


Si quieres seguir leyendo…
Puedes leer esta entrevista a María Cecilia Silva-Díaz, especialista en libro álbum.


¿Dónde encontrarlo?
Los días raros está disponible a S/ 35.00 en las librerías del Fondo de Cultura Económica:
  • Librería Blanca Varela (Jirón Berlín 238, Miraflores)
  • Librería - Café - Galería del FCE (Calle Esperanza 275, Miraflores)