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jueves, 26 de julio de 2018

Buscando LIJ en la Feria Internacional del Libro de Lima (Parte I)


La Feria Internacional del Libro de Lima es, sin duda, el evento anual más importante para el sector editorial. Año a año la feria ha ido creciendo en espacio, en afluencia de público y en variedad de oferta. El pasado 19 de julio se inauguró con 163 stands y un variado programa de actividades culturales que concluye el 5 de agosto.

Considerando la ausencia de una gran feria especializada en libros infantiles y juveniles en Perú, como sí hay en otros países, la FIL es la oportunidad más significativa de encontrarse con una gran parte de la oferta editorial para este público, en un solo momento y lugar. Sin embargo, si es que no se tiene cierto conocimiento previo de las editoriales y librerías, toca mirar stand por stand para ver cuáles tienen libros infantiles o literatura juvenil. Por ello, decidimos hacer esa búsqueda y les compartimos la primera parte de algunos de nuestros hallazgos durante el recorrido.

Biblioteca Infantil de Jesús María
Muy cerca del ingreso, al lado del auditorio Clorinda Matto, podrán encontrar una sala amplia acondicionada para que los niños entren a leer con sus papás. Interesante iniciativa que podría mejorar mucho si se lleva una mayor cantidad y diversidad de libros.





Lancom (Stand 70)
Esta distribuidora importa libros de editoriales que se ven interesantes como Aralia XXI, El gato de hojalata o Cocobooks. Entre muchos libros con estética Disney (que abundan en la feria), ese grupito resulta más atractivo. Mi primer libro de números con elementos de la historia de Drácula fue un buen hallazgo.



Polifonía (Stand 40)
Con precios especiales por feria, encontramos minilibros de Kalandraka desde S/. 5.00 c/u. Es un stand de visita obligatoria puesto que Polifonía es la editorial pionera en la publicación de libros álbum peruanos. Además, importan libros de editoriales con reconocimiento internacional en el mundo de la LIJ como Kalandraka, Pequeño Editor y Amanuta, aparte de algunos otros sellos como el reciente sello peruano Ludo, de Estación La Cultura, quienes vienen incursionando con acierto en la publicación de libros álbum.

Libros para primeros lectores, incluyendo los de Cocoretto.


Amplia diversidad de libros álbum de calidad


Herve Tullet y poesía ilustrada


Monoblock (Stand 36)
Con 20% de descuento en todo el stand, esta librería se especializa en libros ilustrados. Importa sellos de reconocimiento internacional como Zorro Rojo, Media Vaca y Amanuense. Además, cuentan con un outlet con 40% de descuento donde encontramos libros maravillosos de Media Vaca y La pluma, ilustrado por Roger Melló (Premio Hans Christian Andersen de ilustración).

¿Cómo percibe los colores un niño invidente? Esta joya de LIJ nos acerca poéticamente a esta idea.

Ediciones ilustradas de clásicos universales. Destaca Robinson Crusoe, de Media Vaca


Estos informativos son motivo suficiente para amar a Media Vaca.

Peisa (Stand 52)
Con 20% de descuento en libros infantiles, es indispensable pasar por este stand para buscar los libros de José Watanabe, destacado poeta peruano y autor de cuentos para niños que vale la pena leer.



Panamericana (Stand 80)
Con 20% de descuento en todo el stand, esa editorial tiene bastante oferta editorial muy variada: literatura infantil y juvenil, cómic, novelas gráficas, tradición oral, informativos, etc. Es casi deber buscar la saga de La Biblia de los Caídos, de Fernando Trujillo. La presencia de su autor ha movilizado a cientos de jóvenes apasionados lectores hacia la feria y resultará interesante acercarnos al libro detrás de tal acontecimiento.


Un acercamiento a la cultura general a través del cómic

Libros informativos sobre temas actuales

El libro de Ana Garralón sobre literatura infantil

La saga de Fernando Trujillo 

Literatura clásica peruana para jóvenes


Ordecupe (Stand 79)
En este stand no había mucha variedad de libros para niños, al menos no muchos que sean diferentes, pero encontramos dos interesantes: No, David (Everest) y una bonita edición ilustrada de El diablo embotellado (Anaya). También encontramos un mueble de cómics en saldo a S/ 10.



 


Malabares (Stand 56)
Sus ediciones de Relatos mágicos del Perú (S/ 45 cada uno) se ven interesantes.



Estación La Cultura (Stand 76)
Acá les recomendamos preguntar por los libros de su sello infantil LUDO. Además, pueden buscar una hermosa edición ilustrada de un cuento de Arguedas: Yawar huillay (S/ 33), de editorial Horizonte. También encontramos unos packs de libros para pintar con diseños de bordados del Colca (S/ 35), de Pesopluma.
          

     
Océano (Stand 44)
Todo el stand está con 30% de descuento. Acá encontramos una hermosa edición de colección con todas las historias de Babar, personaje clásico de LIJ. Además, varias ediciones de El Principito, otro clásico, en pop-up y novela gráfica. Océano cuenta también con toda la saga de Harry Potter y El Diario de Greg, fenómenos editoriales de la LIJ de los últimos tiempos.

Babar, personaje clásico de la LIJ


Ediciones diversas de El Principito


Un acercamiento irreverente y divertido a las grandes pinturas

Planeta (Stand 131)
Recomendamos buscar la nueva edición de El Principito traducida por Rubén Silva e ilustrada con esculturas y grabados de Marcelo Wong. Solo está la versión de lujo, pero vale la pena. También está el libro del famoso oso Paddintong.



Esperen nuestra siguiente publicación con el resto del recorrido.



sábado, 29 de julio de 2017

Entrevista a Vicente Ferrer, editor de Media Vaca

«No todo lo que se escribe o se dibuja tiene necesariamente que ponerse en un libro». 

Por Daniela Alcalde y Susana Ramírez
Lima - Madrid - Valencia/ junio, 2015

[Hace dos años, dos estudiantes estábamos en busca de un editor. Una acá en Lima y otra en Madrid compartíamos un mismo objetivo. No queríamos que nos publiquen un libro, lo que buscábamos era una tarea para final de curso: debíamos entrevistar a un editor. Tras leer sobre el trabajo de muchos de gran trayectoria, uno había quedado fijado en nuestra mente: Vicente Ferrer. Personalmente, nunca había tenido un libro de Media Vaca entre mis manos, pero todo lo que había leído sobre ellos y sobre el trabajo de su editor fueron suficientes para sentir la necesidad de descubrirlos. Hoy los libros de Media Vaca ya están en Perú para maravillar a muchas personas más gracias a la gestión de Monoblock. Ante tan buena noticia, decidimos desempolvar aquella entrevista].




«Hay que inventarse los libros que no existen para que la gente que no existe exista». Esta es una de las razones por las que Vicente Ferrer edita libros. Al leerla junto con las demás, se respira un aire de idealismo y de profunda convicción que parece ya lejano en el mundo editorial actualmente regido por la prisa y lo comercial. Y sí, el trabajo de Media Vaca, su editorial, parece un barco que voluntariamente navega contracorriente. Parece surreal que haya logrado sobrevivir en el sector editorial con un trabajo artesanal y pausado, con libros que no son parte de un proyecto editorial, sino de un proyecto de vida. Suficientes motivos para querer conocer más sobre su experiencia. Por ello, la siguiente entrevista.

Media Vaca cuenta con una trayectoria de 17 años, ¿qué crees que habéis aportado al mundo del libro a diferencia de otras editoriales?
(Bien empezamos. Es la primera pregunta y no sé qué contestar). Me parece que para poder aportar algo, el proyecto debería ser más conocido. Es estupendo comprobar que hay gente que conoce algunos de nuestros libros, pero no hay que confundir un libro con una editorial. Desde el principio nuestro propósito fue crear una biblioteca, y en eso estamos. (Lo que llamamos biblioteca es un proyecto que ahora mismo me costaría definir, pero que abarca algo más que una suma de libros). El mundo del libro tiene una historia que ya es larga, y que a casi nadie importa, que se va haciendo con los esfuerzos anónimos de muchas personas que no son solo los autores que figuran en las cubiertas. De todos esos esfuerzos, ¿qué quedará? Es difícil saberlo.

¿Qué elementos debe reunir una obra para convertirse en un libro de Media Vaca?
La mayor parte de los libros que hemos publicado son proyectos propios que responden a nuestros intereses personales. Generalmente, somos nosotros quienes proponemos un encargo a los autores, aunque no siempre es así. También recibimos propuestas de todo tipo a través de los caminos más dispares. Puedo decir que sabemos cuando algo nos interesa mucho (tanto como para dedicarle una parte importante de nuestro tiempo y considerables esfuerzos) cuando unos días después, a veces varios años después, aquello que leímos o que vimos nos sigue martilleando en la cabeza.

Según comentas, Media Vaca es un proyecto muy personal cuyas publicaciones responden principalmente a tus intereses, a ese ideal de «hacer los libros que no existen». ¿Cuál ha sido la clave que les ha permitido posicionarse en un mercado editorial muchas veces direccionado por cuestiones comerciales?
En mi opinión, para conseguir mantenernos como editores ha sido fundamental la decisión de no crecer y publicar únicamente tres libros al año. Somos conscientes de nuestras limitaciones y no nos ha parecido una buena idea forzar ese ritmo.

¿Cuáles crees que son los principales problemas u obstáculos a los que te enfrentas como editor actualmente?
Como les ocurre a la mayor parte de los editores, supongo, los problemas a los que nos enfrentamos están relacionados con el tiempo y el espacio. Por desgracia, el enfoque está bastante alejado de la filosofía que trata esas importantes cuestiones. Por una parte, nos falta tiempo para hacer los libros a nuestro gusto. Por otra parte, tenemos un almacén saturado: los libros, que entran de dos mil en dos mil, salen en cambio de uno en uno. También nos falta tiempo para contestar a las personas que se dirigen a nosotros. Sería preciso hacer una pausa en la producción para dedicarnos a la promoción y venta de los libros, y, quizá, para reorientar nuestro proyecto. Nos gustaría poder conversar con los lectores y libreros, a los que apenas conocemos y con quienes nos relacionamos casi exclusivamente a través de los libros.

Desde que comenzaste con Media Vaca hasta ahora, ¿cómo crees que ha cambiado el sector editorial y, en concreto, la edición de LIJ?
Diría que hoy hay más variedad. Aunque quizá, bien mirado, esa variedad no sea tan significativa, porque muchos catálogos parecen intercambiables. También hay más autores que se autoeditan, lo que no dice nada a favor de la pujanza del sector, más bien evidencia su debilidad.

Cada semana las librerías acogen decenas de novedades editoriales y resulta un hecho manifiesto que la oferta editorial supera la demanda lectora. ¿Crees que puede existir algún tipo de solución a la sobreproducción editorial existente?
En otras áreas de actividad se han implantado métodos para evitar la sobreproducción, pero ninguno de esos métodos parece aplicable a un sector como este, tan especial en tantos sentidos. Se me ocurre que una forma de racionalizar la producción pasaría por pensar dos veces cada decisión que se toma. Hay muchos automatismos y no siempre nos cuestionamos todo lo que se hace. Así, pensando pensando, quizá lleguemos a la conclusión de que basar el comercio de los libros en el reclamo de la novedad es algo completamente absurdo. Por otra parte, aunque resulte paradójico, también a los editores nos hace falta tiempo para leer. A todos nos vendría bien viajar más y ver otras cosas, y vivir una temporada fuera de los libros.

Luego de la experiencia con El alma se serena, ¿han considerado la posibilidad de publicar una obra de teatro para niños? Es un género poco desarrollado en la LIJ. ¿Qué opinas sobre ello?
Ese libro es muchas cosas a la vez, y también es un experimento. No hay muchas experiencias de ilustrar libros de teatro, fuera de las fotos de la puesta en escena. Antes hicimos El paseo de Buster Keaton, de Lorca, con ilustraciones y diseño de Manuel Flores, aunque tampoco está destinado a los niños. Durante la Segunda República, hubo en España un gran interés por el teatro, al que se dio una gran difusión y la consideración de arte revolucionario y verdaderamente popular. Deberíamos recuperar muchas cosas de esa época: al menos, la frescura y el espíritu lúdico, y el respeto con que se trataron las creaciones para los lectores más jóvenes. Hicieron teatro para niños (y libros de teatro) Antoniorrobles, Manuel Abril y Salvador Bartolozzi y Magda Donato, entre otros. Es cierto que hay todo un campo por explorar: algunos diálogos de Tono y Mihura, que merecen ser más conocidos, darían maravillosos libros de teatro para niños.

Tras todos estos años liderando el proyecto de Media Vaca, ¿ha cambiado tu concepción sobre el rol del editor?
La verdad es que no. Siempre he pensado que hay muchas clases de editores, y eso es lo que voy viendo. Tengo la sensación, sí, de que la mayor parte de los nuevos editores, que suelen formarse con los editores grandes, adquieren de estos, de la manera más natural, argumentos y comportamientos que les animan a desarrollar una vocación de «grandes». Personalmente, echo de menos espacios de discusión sobre la labor editorial en los medios de comunicación y, en general, en la vida diaria, fuera de los lugares establecidos por las ferias comerciales.

Sin duda la labor del editor es apasionante y conocer el trabajo de editoriales como Media Vaca resulta motivador. ¿Qué les aconsejarías a las personas interesadas en editar por primera vez?
Lo primero, que consideren seriamente la publicación. No todo lo que se escribe o se dibuja tiene necesariamente que ponerse en un libro. Hay cosas que cuando se convierten en libros pierden su frescura y se estropean. Si después de pensarlo mucho, uno acaba convencido de que lo mejor es hacer un libro, pues adelante: hagamos todo lo necesario para que salga de la mejor manera. En primer lugar, convendría llevar a cabo una pequeña investigación sobre el lugar adecuado para publicar y sobre las condiciones en que la edición debe realizarse. Esa pequeña investigación es un trabajo muy serio que a veces lleva tanto tiempo y esfuerzo como la obra que hemos inventado. No hay que rendirse a la primera. Es importante saber que la falta de respuesta por parte de una editorial no implica necesariamente un no: lo más probable es que no haya personal para ofrecer una respuesta. Cuando nada ocurre, hay que insistir, y, al mismo tiempo, seguir buscando. Y si nos gusta escribir, y si nos gusta dibujar, no debemos desanimarnos ni dejar de seguir trabajando.

Gracias a Vicente Ferrer por darse un tiempo para responder nuestras preguntas. Sabemos lo mucho que eso significa para un editor y valoramos su gran disposición.



Lo que debes saber sí o sí
La editorial Media Vaca es una editorial independiente de libros ilustrados para todo público. Fue fundada en Valencia, en 1998, por Begoña Lobo y Vicente Ferrer. Varios de sus libros han recibido importantes reconocimientos como los Bologna Ragazzi Award. Uno de los más destacados es maravillosa adaptación gráfica de Robinson Crusoe (Ajubel, 2009). También tienen libros de no ficción como los de la colección El mapa de mi cuerpo, en la que se explica en funcionamiento y razón de existir de partes inquietantes de nuestra anatomía como los agujeros de la nariz, las costras o el ombligo.







Si quieres seguir leyendo
Les encantará visitar la web de Media Vaca: http://www.mediavaca.com/ Ya saben. Ni se les ocurra apretar el botón.
Si ya andan por ahí, dense una vueltita por La vida privada de los libros. Luego de ello, querrán correr a comprarlos todos.


¿Dónde encontrar los libros de Media Vaca?
Si vas a la FIL, visita los stands de Monoblok y Books & Co. Si se te pasan las fechas, puedes encontrarlos en las siguientes librerías:
Monoblock (Av. Prolongación San Martín 207, Barranco, Lima)
Cuarto de juego (librería online: https://cuartodejuegos.net/)
Books & Co. (Avenida El Polo 670, Santiago de Surco, Lima)
Librería SUR (Av. Pardo y Aliaga 683, San Isidro, Lima)
Librería El Virrey (Bolognesi 510, Miraflores, Lima)